Cine georgiano

Cine georgiano

A pesar de que comparte casi la misma tradición que el resto de naciones que alguna vez pertenecieron a la Unión Soviética, el cine de Georgia se ha destacado por ser creativo y vibrante. De hecho, cineastas reconocidos, como el italiano Federico Fellini, lo han catalogado como «un fenómeno extraño, sofisticado, inspirador y conmovedor».

Magdanas Lurja

Nato Vachnadze

Al igual que la mayoría del los países europeos, el cine Georgiano comenzó a principios del siglo XX, aunque ya a finales del siglo anterior el primer festival de cine se había realizado en Tiblisi, la capital del país.

Sin embargo, es 1908 el año que marcan los historiadores georgianos para el nacimiento formal del cine en su país, cuando los directores Dighmelov y Amashukeli experimentaron por primera vez con pequeños cortos en un muy aficionado formato de realización. Cuatro años más tarde el primer documental (El Viaje de Akaki) fue realizado por el cineasta Amashukeli.

Las décadas siguientes vieron con pasos lentos pero consistentes el crecimiento de la industria en el pequeño país. En 1918, Kristine, la primera película de larga duración, vio la luz luego de dos años de difícil grabación.

En las décadas siguientes y hasta los 30, el cine georgiano se vio altamente influenciado por lo más representativos personajes de la literatura y las artes del país. Además, durante esos años también nació la primera gran estrella de la pantalla grande en Georgia: Nato Vachnadze.

Época dorada

Los especialistas en cine europeo y los historiadores del país coinciden en que en el periodo comprendido entre finales de los años 50 y hasta la década de 1980, el cine de Georgia brilló más que nunca por la calidad de sus directores y actores. Durante estos años dorados se produjeron en promedio unas 60 películas por año.

Por esos días una camada de nuevos directores comenzaba a deslumbrar a propios y ajenos del séptimo arte. Talentos como Tengiz Abuladze y Rezo Chkheidze colaboraron en el 1954 para llevar al cine la película Magdanas Lurja, una obra de arte que ganó en 1956 la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes y el Primer Premio en el Festival Internacional de Cine de Edimburgo.

Quizá el cineasta georgiano más reconocido a nivel mundial sea Sergei Parajanov, aclamado internacionalmente en 1964 después del lanzamiento de Sombras de los Ancestros Olvidados (renombrado por distribuidoras internacionales también como Caballos Salvajes de Fuego) y creador de un controversial estilo de hacer cine, con  una dura línea crítica hacia el régimen socialista de su época. Su rebeldía le costó en repetidas ocasiones la censura de sus películas y ser llevado a prisión.

     

Magdanas Lurja

Magdanas Lurja

Udzinarta Mze

Udzinarta Mze

Crisis tras la caída soviética

Al igual que en los países bajo la Cortina de Hierro, Georgia  experimentó una crisis económica después de la caída de la URSS. Los subsidios estatales para la producción de películas y documentales se redujeron substancialmente y la empresa privada no despegaba con tanta celeridad.

Sumada a la crisis económica, la industria decayó aún más debido a la guerra civil que dividió al país por conflictos étnicos y económicos. Sin embargo, los pocos directores que lograron sacar adelante sus proyectos lo hicieron exitosamente. Por ejemplo, en 1992, Udzinarta Mze ganó un Oso de Plata en el Festival Internacional de cine de Berlín por su película  Babluani.

En 2001, con ayuda de fondos privados y estatales se fundó el Centro Nacional de Cinematografía para ayudar a la moribunda industria del cine en Georgia, pero a pesar de los esfuerzos no ha recuperado el éxito abrumador que tuvo medio siglo atrás.

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