Cine macedonio

Janaki Manaki

Janaki Manaki

Cine macedonio

Con unas tímidas imágenes de los paisajes balcánicos filmadas por los hermanos Milton y Janaki Manaki, el cine de Macedonia comenzó un recorrido que ya lleva más de cien años desde su inicio en 1905. Y es que fue precisamente Milton el primer camarógrafo en toda una región europea: los Balcanes. Un honor solo comparado al de los pioneros del cine mundial, los hermanos Lumiere.

En las primeras décadas del siglo XX el cine no tuvo el mismo éxito que en el resto de países europeos y los hermanos Manaki no gozaron del éxito que por derecho merecerían. Tampoco fueron muchos los interesados en seguir sus pasos.

La guerra como factor de cambio

La guerra civil que dividió al país en dos bandos inclinó a varios cineastas extranjeros a viajar a Macedonia y filmar  las crudas imágenes de un conflicto que estaba destruyendo el país.  A pesar de la guerra, y con apoyo de algunas compañías austriacas, húngaras y alemanas, cineastas como Georgi Zankov y Arsenie Jovakov produjeron películas como el revelador documental Macedonia de 1923.

Al igual que en Letonia, las campañas educativas también sirvieron como plataforma para que la producción de cine del país se desarrollara. De aquellos días se destaca un crudo documental sobre la Malaria, filmado en 1932, y la herencia fílmica del prolífico cineasta Blagoja Drnkov con películas como El Bombardeo de Bitola y The Gliders’ Meeting in Skopje, ambas de 1940.

Después de la creación de FIDIMA, una institución dedicada a la producción y distribución del cine del país, más producciones pudieron ver la luz. Con argumentos históricos y de conflictos armados tras una guerra civil y dos guerras mundiales, el cine macedonio  se ha caracterizado por la crudeza de su fidelidad a la realidad.

De esa época, que duraría casi tres décadas, resaltan cineastas como Trajce Popov, director de Macedonian Blood Wedding (1967) y Kiro Bilbilovski, quien dirigiera Frosina (1952), una de las más importantes películas de la historia del cine macedonio y que además fue escrita por Vlado Maleski, compositor del himno nacional del país.

Branko Gapo

Branko Gapo

Aires de cambio: de la guerra a las pasiones modernas

Desde la década de los setenta, muchos escritores y directores cansados de la monotonía de temas del cine del país decidieron apostarle a nuevos argumentos. De hecho, uno de los primeros títulos de esta nueva era se planteó como un reto a las producciones anteriores: Tiempos sin Guerra (1970) de Branko Gapo contaba por medio de analogías bíblicas la vida de un padre y su hijo enfrentando destinos distintos.

En los años siguientes la tendencia continuó con novedosas cintas como Hi-Fi (1987) de Vladimir Blazevski, basada en una obra de Goran Stefanovski y que combina magistralmente los temas del comunismo, el desempleo y la llegada de las nuevas tecnologías en la historia de un padre que sale de la cárcel a vivir en la casa de su hijo, convertida en un estudio de grabación.

Casi una década más tarde Milco Mancevski dirigiría la película más famosa en la historia del cine de Macedonia: Antes de la Lluvia (1994). Es una coproducción entre compañías macedonias y norteamericanas, galardonada con un León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia el mismo año. La película también fue nominada a los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera.

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