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Entrevista con Caroline Huppert (Director)
¿Cómo surgió la idea de la película? La película está basada en una novela de André Maurois, que forma parte del patrimonio literario de Francia. Tanto el productor y yo disfrutamos de la novela y decidimos convertirla en una película. La historia es muy novelesca y pensamos que sería una buena película.
¿Por qué decidió cambiar la época en la que se desarrolla la película, con respecto a la novela? La novela se desarrolla justo antes de la Primera Guerra Mundial, pero decidí que la película se desarrollara en 1930. Cambié el período porque quería darle al personaje principal, Odile, un atributo que no tenía en la novela: el deseo de ser independiente. Su esfuerzo por independizarse la hace sentir completamente insegura y deprimida. Ella está aburrida por el modo de vida que le imponen. En la novela, el personaje principal es una mujer frívola. Quería hacerla un poco más interesante. Por cierto, el propio André Maurois se enamoró de una mujer joven y frívola con quien se casó y quien le hizo muy infeliz. Él consiguió un divorcio y su siguiente matrimonio fue más feliz, o al menos más estable. De todos modos, no me gustaba la frivolidad de la novela y quería hacer la película más profunda. Por ejemplo, añadí el hecho de que Odile estaba interesada en el arte.
En la década de 1930 las mujeres comenzaron a emanciparce. En la película, algunos de los personajes, como Odile, tienen una actitud moderna hacia los derechos de las mujeres. Otros son más conservadores. Esto es muy típico de la década de 1930.
La película tiene lugares comunes de las películas de romance en el cine y la televisión, ¿qué hace diferente a Estaciones del amor? No creo que Estaciones del amor sea una historia de amor. Para mí es una historia acerca de cómo pueden aparecer los celos dentro de una pareja. Los celos aparecen porque la joven tiene un horario muy libre y su marido no puede dejar de imaginar lo que ella hace cuando no están juntos. Creo que a menudo hay celos cuando hay amor. ¡Estoy segura de que incluso Adán y Eva eran celosos! Tiene que ver con el sentimiento de posesión, de ser dueño de uno de los cónyuges.
¿Recuerda algo que le marcó o alguna anécdota de los días de filmación de la película? Tuvimos mucha suerte en términos del set. En la región de Angoulême (en el suroeste de Francia) hay un montón de viñedos que producen coñac y tienen castillos. Muchos de estos castillos son hermosos y se ven muy ingleses. Son perfectos para ilustrar la idea de una familia numerosa y tradicional. Lamentablemente por lo general no están disponibles para las películas, ya que son utilizados por los viñedos para recibir a los visitantes y vender coñac. Afortunadamente, el castillo que usamos estaba cerrado por reformas, ya que tenía problemas de fontanería y pudimos utilizarlo para nuestra película.
Filmar en la estación de tren fue particularmente difícil porque tuvimos que volver a crear una estación de tren de 1930. Afortunadamente tuve un gran equipo de escenógrafos. Fuimos capaces hacer las tomas con el fin de ocultar los edificios modernos que rodean la estación. La razón por la que la cámara no se mueve mucho durante la escena de la estación de trenes es que simplemente no podíamos moverlo. Había demasiados elementos anacrónicos.
También recuerdo que para las escenas que rodamos en París, negociamos con la ciudad para poder remover el cartel de «prohibido estacionar» porque quedaba en medio de la escena. Por desgracia, la señal no fue eliminada. No sabíamos qué hacer. Fue una situación muy graciosa porque decidimos poner alrededor de treinta miembros del equipo alrededor de la señal.
¿Está trabajando en algún proyecto de cine en el momento? Estoy trabajando en otro guión. Es también una historia de amor, pero tiene lugar en el presente, en el sur de Francia.
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