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Entrevista con Filip Peeters (Marcel) ¿Cómo se preparó para el personaje? Antes de la película, estaba grabando otra producción con el mismo director. Ahí pesaba más de 100kg, así que para Infierno en Tánger tuve que perder peso, alrededor de 35kg. Como preparación también quise verme con el protagonista de la historia, ya que es un caso real. Sin embargo, solo lo conocí cuando ya habíamos empezado a grabar. ¿Visitó alguna prisión para ver cómo se vive en esas condiciones? No. Hablé con algunos exprisioneros y los protagonistas de la historia, pero nunca visité una prisión. Cuéntenos un poco de la experiencia de ir a filmar a Marruecos. Allá filmamos los exteriores. De hecho, les dijimos a las autoridades que estábamos haciendo un documental. No teníamos permiso para grabar ahí. Otras partes fueron grabadas en un club en una parte de España en el continente africano. ¿Cuál fue la reacción de las autoridades y el público de marruecos tras ver la película? La película fue muy exitosas entre la comunidad marroquí de Bélgica. Fue muy bien recibida y la disfrutaron. Respecto a las autoridades, creo que todo el mundo sabe cómo son las cosas. No creo que hayan reaccionado bien; tampoco las autoridades belgas, que también son criticadas. Es bien sabido que las prisiones en Marruecos existen con corrupción, eso no es nuevo. Pero no recibimos ninguna reacción oficial. ¿Y las autoridades belgas? Tampoco dijeron nada. Creo que su reacción fue mantenerse callados. Entre menos se hable de algo, menos va a escalar en la sociedad. ¿Cómo está la situación de la industria del cine en Bélgica en este momento? Hay mucha confianza, especialmente en el cine Flamenco, el lado holandés. Ellos tienen grandes directores. Con cada película que se estrena hay casi cien mil entradas vendidas. Eso es muchísimo si se tiene en cuenta que es un país con solo cinco millones de personas que hablan holandés. Significa que hay mucha confianza por parte de la gente que financia las películas. Eso nos hace pensar que por primera vez comenzamos a tener una industria cinematográfica belga. ¿Entonces la actual crisis económica no está afectando la industria del cine en Bélgica? Si la afecta. Las películas se hacen con presupuestos más pequeños. Sin embargo hay mucha confianza y gente que quiere invertir. ¿Está trabajando en algún proyecto de cine en este momento? Sí. Estoy en Alemania grabando una película sobre una pareja dueña de un restaurante. Es un drama social.
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