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Regresar a Amanecer de un sueño Entrevista con Freddy Mas Franqueza (director) ¿Cómo surgió la idea de hacer Amanecer de un sueño? A partir de la angustia y el vacío que dejó la muerte del primer ser querido, mi abuelo. Me encontraba en Berlín estudiando cine y la soledad que sentí no tenía respuesta. Era como un dolor que quemaba. La falta de discurso y palabras para llegar a comprender me hizo empezar a escribir un pequeño relato. La suerte fue que la historia le interesara a Wim Wenders, Hans- Joachim Schlegel y Jutta Brückner, mis tutores, que me dieron la confianza suficiente y trabajaron conmigo para darle forma y terminar siendo un proyecto de largometraje. Creo que al final ha sido un bonito homenaje a para él y, aún en su ausencia, al recordarle me ha regalado los elementos necesarios para que los espectadores vivan esa experiencia mágica y catártica de sentirse cercanos a los seres queridos que ya no están en sus vidas. ¿Qué tanto de sus experiencias personales hay en la película? Mi abuelo, que interpreta Héctor Alterio, sembró en mí ese universo personal que me hizo descubrir las emociones que dan sentido a lo que hoy soy y a lo que siento. Desde los valores que me transmitió me acerco hoy al día a día. Mi infancia la pasé en esa tienda en la que trabaja el abuelo protagonista de la película y la relación con mi madre es muy parecida incluso hoy en día a lo que sucede en la película. Hay mucho de mí, tanto, que me cuesta volver a ver la película. Las atmósferas, emociones y hechos son muy fieles a la realidad. Creo que es la mejor forma para llegar al espectador, saber de qué se habla e intentar transmitir honestamente y sin tamices lo que se siente. Evidentemente, todo ello lo he adaptado a la narrativa cinematográfica para condensarlo en 100 minutos y que el espectador viva con interés cada unos de ellos. ¿Qué fue lo más difícil para usted o el equipo durante el proceso de filmación de la película? Para mí fue que la imagen tuviera verdad y poesía, pero también sinceridad. Esa verdad la fabricó el director de fotografía Carles Gusi, potenciando la sencillez y la naturalidad. Quería que predominara una estética próxima al neorrealismo. La poesía la aportaron los movimientos y las repeticiones de posiciones de cámara, que fueron planificados para que generasen una cierta rima en la narración. El momento que Marcel es abandonado por su madre, es idéntico a la imagen en que Marcel encuentra su casa vacía doce años después. He intentado crear esa repetición narrativa y visual a lo largo de la película para dar la sensación de que la vida es como el agua que cae de las nubes y finalmente vuelve a ellas. Respecto al sonido fue también bastante difícil la apuesta del silencio como protagonista del espectro sonoro de la película. Los sentimientos de los personajes los he vivido desde el silencio, pero también desde la incorporación sutil de contrastes y contrapuntos musicales. Creo que la atmósfera sonora generada es la que hace que se transmita la intensidad emocional entre las relaciones de los personajes. ¿Qué tan fácil es comenzar a hacer cine en España? ¿Se encuentra apoyo fácilmente? Yo estudié en la Universität der Künste de Berlín y comencé a trabajar en el cine allí. Mi proyecto nació en esa ciudad y la parte de la producción que correspondía a Alemania (el 20%) no fue complicada ya que confiaron mucho en mí y tenía los avales de Wim Wenders y Jutta Brückner. Regresé a España para conseguir la parte de la producción española porque la película la debía rodar allí y entonces vino el problema. Que si el proyecto era demasiado personal, yo demasiado joven, y otras excusas. Entre 2008 y 2009 la película fue la segunda película española más presente en secciones oficiales de los festivales de FIAPF, estuvo en 17 países y ganó 9 premios internacionales. La lección que aprendí fue: cree en ti mismo. La única que creyó en mí en España y sin la que la película se hubiera realizado fue la productora Claudia Peris. Comparado con el resto de Europa, ¿qué cree que caracteriza y diferencia al cine de España? Creo que hay mucho talento, pero mucha menos inversión y respeto al cine que en el resto de Europa. Si miramos los hechos objetivos: presupuestos, incentivos económicos, políticas culturales de promoción y protección, es obvio que no se concibe el cine ni como bien cultural ni como industria cultural más allá de los cuatro nombres famosos de siempre que empezaron a hacer cine en los años 80. Hay mucha gente abandonada a su suerte intentando o haciendo películas y trabajos fílmicos que carecen de cualquier apoyo o reconocimiento laboral en todos sus ámbitos: fiscalidad, protección social, etc. ¿Está trabajando actualmente en algún otro proyecto de cine o televisión? Actualmente estoy trabajando en Second lives, second chances un thriller de acción con tintes futuristas para EEUU y México. Last Moment un potente drama para Alemania y Francia, y Formentera, una intensa historia de amor para Italia y España. |



