Eslovaquia, una emocionante historia de cambios

Eslovaquia, una emocionante historia de cambios

Situado en el corazón de Europa Central, Eslovaquia es un intrigante país que acoge a varias maravillas y fascinantes hechos históricos. Algunos de ellos, a pesar de su importancia intrínseca para la historia de la región, parecen haber pasado inadvertidos en otras latitudes. Así que no es sorprendente ver caras desconcertadas cuando se habla de la Venus de Monravany o la Revolución de Terciopelo.

church kopcany

El territorio ocupado por Eslovaquia hoy, fue hace muchos siglos el hogar de tribus primitivas que dejaron algunos restos de su civilización, artefactos antiguos que datan del año 270.000 a.C, a principios de la era paleolítica. El descubrimiento arqueológico más importante de la historia eslovaca hasta la fecha ha sido el de la Venus de Monravany, la más antigua estatua femenina hecha de hueso de mamut; data del 22.800 aC.

A medida que los años pasaron, los eslavos se asentaron en el lugar alrededor del siglo V después de la partida de los hunos. Ellos desarrollaron una rica y fuerte cultura que derivó en el imperio llamado Gran Moravia, una tierra de vasto territorio que se extendía no sólo a la actual Moravia y Eslovaquia, sino también a lo que hoy comprende el norte y el centro de Hungría, Baja Austria, Bohemia, Silesia, el sur de Polonia y el norte de Serbia. En el imperio, el catolicismo era la religión principal, hasta el punto de que el Papa Juan VIII creó una provincia eclesiástica. Hoy en día, la iglesia en Kopčany, es el único edificio que queda del imperio de Gran Moravia en Eslovaquia.

Después de la desintegración de Moravia en el siglo X, el Reino de Hungría comenzó a gobernar esas tierras. Sin embargo, después de la revolución de 1848-49, los eslovacos apoyaron al emperador de Austria, lo que llevó a una ruptura en las relaciones entre Eslovaquia y Hungría. El resultado fue la separación de Eslovaquia de Hungría después de la Primera Guerra Mundial.

Fue durante esta época que se estableció la famosa Checoeslovaquia, con fronteras definidas en los tratados de Saint Germain y Trianon. Durante esos días, el país fue habitado por un número importante de alemanes y húngaros, que condujo a una división parcial del territorio en 1938 y convirtió a Eslovaquia en un «estado títere» del régimen de la Alemania nazi.

Durante la guerra, como en muchos otros países nazis, miles de personas fueron deportadas y asesinadas hasta que el régimen soviético y su Ejército Rojo inició una campaña para expulsar a los invasores alemanes hacia el oeste. Un movimiento anti-nazi lanzó una feroz insurrección armada, conocida como el Levantamiento Nacional Eslovaco y fue seguida por una sangrienta ocupación alemana y una guerra de guerrillas. Finalmente, el territorio de Eslovaquia fue liberado por las fuerzas soviéticas y rumanas a finales de Abril de 1945.

     

velvet revolution

vladimir meciar

Después de la guerra, la vieja Checoeslovaquia se reconstituyó y un régimen de comunismo fue establecido en el país. A pesar de su cercanía con la Unión Soviética, el país no era parte de la unión y en su lugar se convirtió en una federación de la República Socialista Checa y la República Socialista Eslovaca.

La era del comunismo en Checoeslovaquia terminó pacíficamente a través de la Revolución de Terciopelo. El movimiento comenzó en noviembre con una manifestación pacífica de estudiantes seguida por una violenta reacción de la policía. La población respondió con una serie de huelgas y manifestaciones que llevaron a la disolución del país de en dos estados sucesores: Eslovaquia y la República Checa.

En julio de 1992 Eslovaquia, liderada por el Primer ministro, Vladimir Meciar, se declaró un estado soberano

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