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Evet, acepto (Evet, ich will!, 2008) Director:Sinan Akkus Presentación: La más grande minoría asentada en Alemania proviene de Turquía, una tierra entre el Este de Europa y Medio Oriente con diferencias culturales tan grandes como su territorio. ¿Qué puede llegar a pasar cuando la religión e ideologías cruzan sus caminos con el amor en un país centroeuropeo? Eurochannel nos invita a encontrar la respuesta en Evet, acepto. Las barreras culturales se dan cita en esta producción, el primer largometraje de Sinan Akkus. Esta es una vibrante e inteligente comedia sobre parejas homosexuales que luchan por el amor en medio de las barreras del multiculturalismo. Cada pareja tendrá que ser lo suficientemente ingeniosa y tener el coraje para romper las tradiciones familiares y obtener lo que más desean: casarse con las personas que aman. Sinan Akkus, premiado en varias ocasiones por sus cortometrajes, desarrolla esta comedia con un «timing» perfecto entre parejas en medio de la confusión pre-matrimonial en una tienda especializada en bodas. Allí, historias sobre religión y diferencias sociales hacen que los protagonistas den lo mejor de sí para lidiar con las radicales tradiciones de sus familias. Sinopsis: En la película nos encontramos con cuatro historias de amor. La menos problemática parece ser sobre un hombre enviado a Alemania desde Turquía por su familia y que deberá intentar casarse con una mujer turco-germana para poder quedarse en el país, hacer dinero y enviarlo a su familia. Él está dispuesto a pesar de estar perdidamente enamorado de una mujer en su pueblo natal. Cuando quienes arreglan su boda encuentran la mujer que parece adecuada, resulta no ser la más hermosa y él rápidamente la rechaza. Por otro lado, Dik (Oliver Korittke), un alemán hijo de padres seculares que nunca se han casado, está enamorado con una mujer turca que conoció en la universidad. Él enfrenta una situación diferente: el padre de la chica no solo insiste en que Dirk se convierta al Islam sino que él y sus padres hagan una y mil cosas para ser merecedores de la novia. Anécdotas:
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