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La Corte de Versalles: la ciudad del Rey Sol
Luis XIV nació en 1638 y subió al trono francés con apenas cinco años bajo la regencia de su madre, Ana de Austria. Desde ese entonces el Cardenal Mazarino fue el encargado de dirigir los asuntos del reino. Cuando el religioso murió, Luis sorprendió a toda la corte al no dejar que el primer ministro gobernara y tomó su lugar bajo el lema: Nec pluribus impar (Superior a todos). Desde que Luis XIV decidió residir en Versalles en 1677, el lugar se convirtió en el emblema del absolutismo y de repente todo el mundo miraba con total admiración a la corte de Francia. En la época, el Rey utilizaba a su chica favorita (cercana al soberano, a menudo la amante del rey y confidente de la reina), Madame de Montespan, para impresionar a los embajadores extranjeros y demostrar su grandeza, gracias a la belleza de su amante. Precisamente esta clase de mujeres, llamadas las “favoritas”, jugaron un papel importante en la corte y su influencia incluso se extendía a la esfera política y social debido a la confianza y los favores que disfrutaban del Rey, en ocasiones incluso de la Reina. Así, mujeres como Madame de Maintenon, o Madame de Pompadour tuvieron una enorme influencia sobre Luis XV y marcaron la historia de Versalles. La ciudad vivía al ritmo de las actividades reales. El Rey siempre estaba acompañado de familiares y sirvientes, y durante las noches la nobleza se reunía para jugar o incluso bañarse en la piscina de los mercenarios. Los cortesanos nunca perdían la oportunidad de ser vistos con el Rey, siempre respetando la estricta etiqueta de Versalles. Las amantes del Rey, envidiadas por todos, dictaban la moda en Versalles. Gastaban altas sumas de dinero y para de satisfacer sus deseos e imaginación se adornaban con telas bordadas en oro, con incrustaciones, y satén o terciopelo. Esa creciente imaginación permitió a varias cortesanas emprender un camino en el diseño y la moda. Madame de Montespan lanzó el vestido para una mujer embarazada llamado "La Inocente". Por su parte, Madame de Sévigné inspiró un peinado rizado -El Hurluberlu- que permaneció dos décadas en la moda antes de ser descartado por el peinado "El Fontanges". Este estilo nació el día en que el cabello de la señorita de Fontanges quedó atrapado en una rama durante una salida de caza. Ella alzó su cabello en la parte superior de su cabeza, de modo que caía de forma ligera sobre su cara. El estilo deslumbró tanto al Rey que le pidió que nunca se lo cambiara. En Versalles también la vida se caracterizó por el esplendor y extravagancia de su sociedad. Las mujeres usaban excesivo maquillaje y un número de accesorios descomunal, espiaban y colocaban trampas para acercarse al Rey, todo por estar cerca del sol. |

