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Mi papá es Baryshnikov Por Dmitry Povolotsky 2011
Una gema rusa
Vladimir Kapustin, un joven actor que infunde la película con una energía explosiva, encarna al héroe de Mi papá es Baryshnikov, y ofrece una actuación impresionante llena de autenticidad moderna.
En Mi papá es Baryshnikov, temas rusos sobre la moral, la lucha del individuo contra el Estado, o la posibilidad de hacer nuestras propias elecciones, son exhibidas. Este rico guion es sólo comparable con la maestría técnica de la producción. Povolotsky gestiona sus actores brillantemente, y los espectadores entienden su experiencia como coreógrafo gracias a la orquestación de las escenas, a menudo filmadas en steadycam, a la altura del pequeño héroe.
El paisaje pintoresco y armonioso, las aventuras increíblemente absurdas de los personajes, así como el ambiente cálido del narrador y su humor único, recuerdan las películas entrañables de Wes Anderson (The Royal Tenenbaums, Moonrise Kingdom, El Gran Hotel Budapest). Povolotsky añade una cierta melancolía teñida de humor a su punto de vista sobre el pasado, una ironía dulce y un poco triste parecida a la del poeta en Nostalgia de Tarkovski.
La película representa de una manera novedosa las dificultades diarias que enfrentan los residentes de la URSS. Povolotsky los muestra cómo eran, de manera personal y precisa, añadiendo un elemento histórico y antropológico que enriquece considerablemente la trama. El cine ruso está experimentando un renacimiento asombroso, como lo demuestra el reconocimiento de la crítica de Fausto (de Alexandre Sokourov), Leviatán (de Andrey Zvyaguintsev) y Hard to Be a God (de Alexei Guerman). Una prueba más de por qué la cultura audiovisual rusa cautiva a los televidentes de todo el mundo.
Dmitry Povolotsky, un joven prodigio
Dmitry Povolotsky es escritor, director y coreógrafo que vive en Brooklyn. Estudió baile desde los diez años en la Academia de Ballet Bolshoi, y actuó en el Ballet de la Opera Metropolitana durante ocho temporadas consecutivas antes de enseñar en la Escuela de Artes de Harlem. Nadie podía imaginar a alguien más calificado para representar el mundo de la danza clásica en Rusia, y la perspectiva que le da su carrera internacional hace que su visión crítica sobre la sociedad rusa sea más interesante. El autor también estudió cine en la Universidad de Columbia, donde su cortometraje final, PAL/SECAMtuvo gran éxito y fue exhibido en 40 festivales internacionales, ganando varios premios antes de ser comprado en seis países. Mi papá se Baryshnikov fue filmada en Rusia y se estrenó en Kinotaur, el mayor festival de cine ruso. Recibió elogios de la crítica y del público y ganó el Premio Tariverdieva la Mejor Música, antes de ser lanzada en el otoño de 2011.
Sinopsis
La historia está ambientada en Moscú en la década de 1980, durante la era de la Perestroika. Boris Mikhailovich Fishkin, un niño enfermizo, es milagrosamente aceptado en la prestigiosa Academia de Ballet Bolshoi de Moscú. Siempre atrasado y mal vestido, lucha con los métodos estrictos de la famosa academia, y es constantemente ridiculizado por sus compañeros de clase. Boris está locamente enamorado de una chica que le ignora. Su personalidad única, absurda y fuera de lo común, con frecuencia le mete en problemas. Gracias su pareja británica, la madre de Boris adquiere una cinta del virtuoso bailarín exiliado Mikhail Baryshnikov, que Boris verá una y otra vez. De alguna manera comienza a creer que él es un hijo secreto de este maestro de ballet, cuyo nombre no debe ser pronunciado en la Unión Soviética. Esta creencia le da motivación, al punto que sus compañeros de clase, desconcertados por su progreso, empiezan tambiéna convencerse.
Una obra conmovedora
La puesta en escena de la historia semi-autobiográfica de Povolotsky está en perfecta armonía con el punto de vista del joven héroe, el entusiasmo de sus traviesos escapes. La elección de tener un Boris mayor como narrador, permite al director presentar los eventos de una manera humorística y conmovedora. La atmósfera agridulce de esta producción comparte similitudes con GoodBye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003), y el personaje recuerda a Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000);sin embargo, esta película se distingue por su encanto único. El maravilloso entorno de la escuela de danza, de los cursos y sus entrenamientos, el coraje y la determinación de los estudiantes, sumerge al espectador en un mundo privilegiado lleno de vibrantes colores otoñales. El tono subyacente de la película equilibraperfectamente la ligereza del espíritu descarado Boris, y la profundidad de algunos momentos emotivos, como en la sorprendente, pero muy realista, escena final.
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