Cine Francés

Cine Francés

Los Padres del Séptimo Arte

Nadie lo pone en duda. Los hermanos Lumiere dieron al mundo quizá uno de los mejores aportes de los que la humanidad pueda disfrutar. Entretenimiento, denuncias, documentales, series, animación, todo lo que vemos moverse en la pantalla se debe a ellos, dos hermanos franceses que decidieron probar suerte e intentar hacer que esas estáticas imágenes que producía su padre, un fotógrafo semi-profesional, cobraran movimiento con la invención de un novedoso aparato llamado el cinematógrafo.

Georges Méliès

Georges Méliès

Primeros intentos

Todo comenzó a finales del siglo XIX, pero oficialmente los historiadores han marcado  1895 como el año oficial del nacimiento de la cinematografía mundial con la grabación de La Llegada de un Tren a La Cioat, un corto de 50 segundos realizado por los hermanos Lumiere.

Pero no fue hasta la llegada del director Georges Meilés a la escena que las primeras películas con historias de contenido y ficción comenzaron a producirse. Entre sus obras cumbres está Un viaje a la Luna, un corto de 1902 considerado como la primera película de ciencia ficción de la historia.

En las dos primeras décadas del siglo XX el cine francés se consolidó como el más importante de Europa y quizá del mundo, solo compitiendo con Estados Unidos y su capacidad de producir películas a bajo costo. Por aquella época Francia tenía con Gaumont, los estudios más grandes del mundo. Una de las producciones más ambiciosas de la época fue una biografía de Napoleón, de seis impresionantes horas de duración dirigida en 1927 por Abel Gance.

Las guerras y sus consecuencias

Desafortunadamente la Primera Guerra Mundial tuvo consecuencias también en la industria de cine francés. Debido a la fuerte depresión económica que siguió a la guerra para recuperar las economías europeas, las películas estadounidenses comenzaron a ganar terreno en Europa, y Francia no fue la excepción.

Para evitar la caída total del cine nacional, las autoridades francesas establecieron una ley en la que por cada siete filmes extranjeros, uno francés tenía que ser presentado en las salas nacionales. Esto permitió que cineastas como Jaques Feyder se convirtiera en uno de los pioneros del realismo poético y el impresionismo en el cine francés, corriente que siguieron otros directores como Jean Vigo con filmes como La Atlántida.

Para los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la industria fílmica francesa no estaba recuperada del todo, y con la invasión nazi se hizo más difícil la libre realización. Sin embargo, de esos días aún queda la obra maestra de Marcel Carné: Los Hijos del Paraíso, un símbolo de la identidad francesa que solo pudo ver la luz después de acabado el conflicto. La película fue votada por los críticos como la mejor producción de la historia del cine francés.

Las décadas siguientes a la guerra –entre los 50 y los 70- vieron el nacimiento de nuevas formas de cine y un marcado tinte crítico y político en ellas. Los directores y críticos más destacados de esta corriente fueron André Bazin, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais, Agnès Varda, Jacques Demy y Claude Chabrol; y entre los filmes más importantes del mismo período están Los Cuatrocientos Golpes de François Truffaut (1958), El Samurai de Alain Delon (1968), y Ejército de las Sombras de Jean-Pierre Melville (1969).

     

Los Hijos del Paraíso

Los Hijos del Paraíso

La Vida en Rosa

La Vida en Rosa

El renacimiento en los tiempos modernos

Los años siguientes marcaron una nueva era en el cine francés. Para los 80 el movimiento del Cine de Estilo tomó las riendas de la industria en el país, tratando de competir con las producciones norteamericanas con filmes que favorecían el estilo y espectáculo sobre el contenido y la narración.  Entre sus mejores exponentes están Jean-Jacques Beineix con sus películas Diva de 1981 y Betty Blue de 1986.

En los 90, el cine francés recuperó parte de su originalidad perdida. Con películas como Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos y Amelie Poulain, el director Jean Pierre Jeunet fue el abanderado de un estilo único. En él combinó una fotografía innovadora parecida a las imágenes de los comics, y mezcló con perfección la comedia y el drama en hechos aislados que cobran sentido en el transcurso de los filmes.

En los últimos años, el cine francés ha continuado cosechando los éxitos de los noventa llevando a artistas como Marion Cotillard a ganar el Óscar y el BAFTA como mejor actriz por su interpretación de Edith Piaf en La Vida en Rosa. También en 2008 el filme La Clase, se convirtió en la primer película en ganar una Palma de Oro en Cannes después de 21 años.

En los últimos años filmes como De Dioses y Hombres de Xavier Beauvois y Un profeta, de Jacques Audiard han sido los más destacados del cine francés, con más de 30 premios entre los que están el BAFTA, Palma de Oro y Gran Premio del Jurado en Cannes, un César, un Goya, entre otros.

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